octubre 11, 2013

Julia Inés Ensamble
LA MATERIA BUENA

Una noche frente a esta pianista y cantante que viene del jazz y rapea con una garganta transformer. “Yo quiero llegar a improvisar sobre cualquier cosa con dignidad, como hacía Miles, que todos los solos le sonaban hermosos”.



                                Fotografía Romina Emparán / Gentileza Julia Inés Ensamble


Por Valeria Tentoni


“Si ven cuatro raperas en escena, tiemblen”, torea Julia Inés promediando el show, rodeada de sus invitadas especiales. Ellas son Doble fea (Vaio y Jana), Gabi Zonis y Sofía Trucco. No se les entiende la edad o no la tienen o no importa. Están vestidas con calzas y gorras, sombreros, capuchas y zapatillas deportivas altas que les comen las piernas desde los tobillos.
De frente al público de Vuela el pez, club de arte de Almagro, componen un paredón extravagante. La defensa de un área en la que hay varios arqueros capaces de atajar casi cualquier pelotazo. Miguel Marengo en teclados, Manuel Aristarán en el bajo, Gonzalo Chayle en batería, Julián en trompeta, y Dj Rol3x en bandejas –cubierto con una remera donde se lee lo que funcionará por subtitulado permanente para la noche: “The good stuff”.
Pero antes, bastante antes de que sean cuatro chicas abrazadas en el centro de un swing imbatible, sacándose por turnos kilómetros de palabras de la boca como ilusionistas que tragaron una espada demasiado filosa, antes y después de despedirlas para terminar su recital, fue ella sola al micrófono.
Y fue una topadora.
¿De dónde salió esta chica maremoto? Vestido negro provisto de aletas plateadas que caminan su silueta mordiendo estratégicamente la lycra, lunar a la Marilyn (esa salpicadura malévola sobre los labios). ¿Quién es ésta que turna en su garganta a Erykah Badu y a Kanye West, esta contorsionista vocal?
“Yo escuché toda la vida jazz, de todos los tipos y formas. En un momento encontré Doo bop de Miles Davis y no tuve vuelta atrás. Me di cuenta que Miles nos había dejado todo el camino libre para que se concertara el inicio del hip hop, que el jazz y la música negra evolucionó para ese lado. Y se me voló la cabeza. En otra instancia, esa música tiende a ser modal. Tiene dos tonos y podés tocar cualquier cosa arriba. Eso es lo que a mí más me emocionó, que era música donde los instrumentistas podían improvisar en vivo lo que tocaran siempre que hubiese un acorde base de regla”, así se va a explicar al otro día, por e-mail, ante mi pregunta.
Pero ahora Julia Inés sube los tres escalones que separan al público del escenario para desparramarse en ese colchón de groove que le prepararon sus amigos un rato antes. “¡Aplausos para estas bestias maravillosas!”, grita. El bajo acomoda un horizonte grueso y efectivo: lo ejecuta un tipo altísimo que meses atrás estuvo lanzando un satélite en Bariloche. Julia Ponce vive en Neuquén. Viajó todos esos kilómetros para tocar hoy en Buenos Aires.
“Mañana salimos temprano a la ruta”, dirá al final, en la puerta, despidiendo a Manuel Aristarán, quien bosteza ahora que el bajo ya no es un animal incandescente sino una mascota dormida en su estuche.
Pero Julia no desconoce la selva en la que aterriza. Nació en la Capital, donde estudió piano, canto y teoría musical. También estudió Performance en la Escuela de Música Contemporánea –Berklee International Network–, donde realizó su especialización en jazz y música del Siglo XXI. De todo ese cóctel –y, seguro, de mucho más–, sale esta guerrera.
–¡Nos quieren quietos, también callados! –repite a los gritos, y pide al público cumpla con coros sobre los que surfear.
Y el público cumple. Carajo, sí que cumple.
La avenida Córdoba en trasnoche de sábado no ofrece demasiada resistencia. Nadie podría adivinar que esa puertita antigua, igual a todas las puertitas antiguas de Buenos Aires, puede llevarte a los altos de un pequeño paraíso indie. Las paredes de Vuela el pez están cargadas de colores y dibujos. Hay stickers circulares pegados a los azulejos donde se promocionan talleres de literatura, yoga, teatro y danza.
La construcción es vieja, la manera de habitar un lugar así no es nueva. Hay decenas de espacios culturales en esta ciudad que intentan el reino del revés en casas chorizo centenarias con banderines, cortinas de luces de navidad, baldosas ancestrales (mandalas que estaban ahí antes de que acá se supiera con qué se come eso), cañerías soportando su edad con una elegancia que a veces se interrumpe, pizarrones donde se ofrecen menúes vegetarianos. Pero todos los que llegaron hasta ahí, repartidos en mesitas y sillones retro o fumando contra la pared, parecen decididos a estar donde están. Y no parecen equivocados. Vuela el pez se convirtió, desde hace un tiempo, en un divino globo de helio del que colgarse.
¿Quién te dio permiso para enamorarte? Ciertamente, no fui yo. Julia pasa del soul al rap, sube y baja en vuelta carnero, hace una pausa y es otra, se multiplica y se superpone. Sus falsetes hacen aullar a un grupo que empantana el camino de la camarera. La trompeta se abre paso: una víbora ondulante que penetra el aire y se disemina. Su potencia cubre como una manta los brindis, las pequeñas conversaciones, el chico que no tiene cambio en la barra, el movimiento de los que llegan tarde.
Sonríe con los dientes al aire, mira a Dj Rol3x y lo deja hacer. Él presiona con las yemas de sus dedos las bandejas, aprieta un auricular blanco entre el hombro derecho y su oído. Su remera mantiene el eslógan de la noche al frente.
Tirarte al piso también podría / disimuladamente, como colmillo que se clava como diente. / Se siente / lo que podría hacerte / de una dos o tres maneras diferentes. / Como extrapolar el corazón hacia la mente. Cuando se planta y empieza a mover sus manos a la karateca, y su voz vuelve a esos graves monocordes muy pegados a la tierra para recitar, es otro el costado del público el que arenga. De ahí van a salir sus invitadas.
Te imagina, te imagina / y aprieta la entrepierna / por miedo de que el sexo se le caiga en la vereda. Ahí está Girondo, mixturizado en la voz de “Toti” Trucco, rubia delgadísima bajo un sombrerito que desde el fondo parece colorado, o es la gelatina del tacho de luz o son los pájaros nadando.
Todo está en rándom. Los músicos parecen capaces de hacer sonar lo que se les antoje. Y de mezclarlo y pervertirlo y devolverlo al estándar como nuevo. Un auto que se le roba a papá sin que se entere, que regresa sin magullones a la cochera y que encienden al otro día como si no acabara de ser apagado. 
La música que armé esté hecha para que todos improvisemos en vivo lo que queremos. Las bases no están cerradas, lo que yo canto está abierto y es como jugar arriba de los modos y las armonías. Gran parte de la música es improvisada porque no tenemos tiempo para ensayar ni juntarnos, yo vivo lejos y los chicos laburan mucho. Entonces había que hacer un formato de música que permitiera que nos juntemos y sonemos así de una. Los géneros musicales están ahí para reventarlos todos, la música está ahí para hacerla propia y hacerla sonar con el corazón. Yo no podría decir hago ésto o lo otro. Yo quiero llegar a improvisar sobre cualquier cosa con dignidad, como hacía Miles, que todos los solos le sonaban hermosos”, termina de explicar en ese correo.
Julia baja del escenario antes que los músicos.
Sabia, los dejó ahí macerándose durante un rato antes de subir. Un motor que se calentaba y que la llevó a destino. Y ahora los deja enfriándose, saliendo de su epilepsia colectiva de a poco, en un fade out renegado que preferiría no tocar el silencio nunca.

noviembre 03, 2011

¡DELIVERY PÁJARO!

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Una revista se hace con lectores. Sin lectores, no hay revista posible. Nosotros les agradecemos infinitamente el acompañamiento feliz que hasta el momento hemos recibido de su parte.

Esta revista es de todos ustedes.

Equipo de Dirección

septiembre 23, 2011

¡Próxima liberación de Pájaros!


Si querés venir a escuchar poesía, al aire libre, gratis.
Si todavía no tenés tu ejemplar.

Vamos a estar entregando ejemplares gratuitos de Revista Pájaro en el Festival de Poesía Latinoamericana de bolsillo.

PROGRAMA
Martes 26, 19:30 hs, Cine Teatro Plaza
Feria de Editoriales + proyección de videos

Leen Carolina Pellejero, Germán Arens y José Ángel Pepe Cuevas

Miércoles 27, de 17:00 a 19:30 hs – Playón de la UNS, Av. Alem 1253
Música en vivo + poetas Sub-30

Leen Valeria Tentoni, Alejandra Larrosa, Nicolás Guglielmetti, Milton López, Matías Matarazzo, Lucía Bianco y Matías Moscardi

Jueves 19:30 hs – Cine Teatro Plaza
Feria de Editoriales + proyección de videos

HABEAS CORPVS
Poemas de Catulo, Horacio, Marcial, Claudiano y Ausonio
(versiones libres, en español bahiense)
Gabriela Marrón y Elena Bonora

Leen Osvaldo Costiglia, Fabián Alberdi y Daniel Samoilovich

septiembre 15, 2011

¡Número II en la calle!


¿Ya tenés el tuyo?

Nota en Revista Cítrica

"A vuelo de pájaro", nota de Belén Iannuzzi para Revista Cítrica.
En diálogo con “Cítrica”, Valeria Tentoni, codirectora de la publicación, contó que “surgió porque nos interesaba generar una revista de contenido y distribución regional que no fuera tan atrás de lo que pasa en Buenos Aires, sino que se encargase de divulgar y albergar contenidos culturales locales”...
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